Testimonio de Sol – Miles Christi

A partir de la formación puedo formarme las metas que quiero para mi vida o me doy cuenta qué es lo que Dios quiere para mí.

Antes era como, bueno, hacía las cosas o iba a misa por cumplir o iba a… No sé, rezaba con mis papás porque había que cumplir. Y el hecho de ir a Miles Christi, empezar a formarme y darme cuenta la necesidad que uno tiene de formarse y, de acercarse a Dios y de la oración como que te dan un sentido. No es que tienes que hacer las cosas por cumplir, sino que aprendes. Aprendí a que todo tiene un por qué y realmente, no es tanto lo que yo le doy a Dios, sino lo que Él me da a mí.

Necesitamos tener un grupo, compañía y, si bien creemos que podemos llegar al cielo solos o con la ayuda de Dios, siempre es bueno un guía espiritual, en este caso los padres.

Ir a Miles Christi es buenísimo porque, yo lo siento de cierto modo como mi segunda familia. Son muchos jóvenes que están con vos. Que además tienes padres que te guían día a día en tu formación y en tu espiritualidad. Y bueno, obviamente como añadido a eso vienen los amigos, las amistades que te haces por la fe.

Yo siempre me pregunto qué sería de mí si no hubiese conocido a Miles Christi. Creo que sería diferente mi vida en cierto modo, porque ahora al menos entendí con la formación y con todo lo que he aprendido el por qué hago las cosas y creo que eso es lo más importante que me llevo, la formación, el entender para qué estamos en esta vida y todo lo que hacemos tiene un eco.