Te seguiré Miles Christi

Jesús dispuso partir a la otra ribera. Le salió al encuentro un escriba, que le dijo: “Maestro, te seguiré adonde quiera que vayas”. Díjole Jesús: “Las zorras tienen sus cuevas. . . , pero el hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”.(Mt 8, 18 s.)

La siguiente meditación es proporcionada por Miles Christi:

  1. Cuando uno encuentra un ideal grande, siente deseo de seguirlo.
    Ningún ideal mayor que el de seguir a Cristo. El llena todas las aspiraciones de nuestro corazón e inteligencia. En nuestra oración debemos manifestar a Cristo el deseo ardiente de seguirle por encima de cualquier dificultad. Jesús se da en la medida de nuestros deseos.
    ¿Tengo deseos sinceros de tratar personalmente con el Señor?
    ¿Cómo podría conseguirlos y aumentarlos. . . ?
  2. No nos hemos de engañar. Jesucristo pone unas exigencias para seguirle. Él va delante, pasando por lo más difícil. Seguirle cuesta, pero no cuesta tanto cuando ponemos la mirada en él y los pies en sus pisadas. Cualquier dificultad agranda el corazón de las personas generosas como el viento enciende más la antorcha, y apaga un fósforo.
    ¿Soy consciente que seguir al Señor será cargar con la cruz? ¿Sé pasar valientemente por las dificultades con la mirada puesta en Cristo. . . ?