Sí, Padre

Jesús dijo: “Yo te alabo, Padre. . . , porque ocultaste estas cosas a los sabios. . . y las revelaste a los pequeños. Sí, Padre, porque así quisiste”.                                               (Mt 11, 25 s.)

La siguiente meditación es proporcionada por Miles Christi: 

  1. Los que se creen sabios no entienden las cosas de Dios. El evangelio es muy aburrido para los “autosuficientes”, para los que ya lo saben todo, los que no necesitan consejos y desprecian las normas concretas. Únicamente con disposiciones de hijo se aprende a rezar: entusiasmarse por el Padre, conocerle, confiar en él, hacer su voluntad. Le entusiasmaba a Cristo ver estas disposiciones en las

¿Las tengo yo. . . ?

  1. Saber decir siempre que “sí” a Dios es convertir todo el día en oración. Decir “sí” a nuestro Padre Dios en todo lo que nos pasa, cuando se muestra su voluntad, aunque cueste cumplirla. “Amén” significa “sí”. En la santa misa lo decimos muchas veces, para significar que nos unimos a los sentimientos de Cristo inmolado para hacer la voluntad del Padre. No vale decir mentiras. Y no hay mentira mayor que decir que sí a Dios sólo con los labios y no con la

¿Es mi vida un “sí” a Dios. . . ?