Quedate con nosotros

El (Jesús) fingió ir adelante. Ellos hicieron fuerza diciendo: “Quédate con nosotros, pues el día ya declina”. Y entró para quedarse con ellos.(Lc 24, 28 s.)

La siguiente meditación es proporcionada por Miles Christi:

  1. Jesús es muy delicado. No quiere molestar. Quiere comunicarse con nosotros, pero espera que se lo pidamos. Cuando uno ha experimentado el trato con Jesucristo, necesita encontrarse frecuentemente con él. Jesús quiere que perseveremos en la oración, aunque no sintamos nada.
    Con tal que le guste a él, ¿qué importa lo demás? ¿Me esfuerzo por encontrar el mejor rato para tratar con Jesucristo y prescindo de otros pensamientos en la oración. . . ?
     
  2. Muchas veces las tinieblas amenazan con oscurecer nuestro interior. Jesús es la luz. El Señor sólo espera que deseemos su presencia. El desea, más que nosotros, la intimidad de amigos. Cuando Jesús se queda, el corazón late con más alegría, se ven las cosas de otra manera.
    ¿Deseo sinceramente que Jesús se quede conmigo para siempre. . . ?