Mándame ir a ti

“Tened confianza, soy yo”. Pedro dijo: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti”. “Ven”. Anduvo Pedro sobre las aguas y vino hacia Jesús.(Mt 14, 24 s.)

La siguiente meditación es proporcionada por Miles Christi:

  1. La sola presencia de Jesucristo habla al corazón. Es cuestión de saberle escuchar. No se trata de “oír” palabras en la imaginación, sino de saber que él nos ama. Hay mucha gente sencilla que sabe pasar ratos sin prisa ante el sagrario con sólo pensar: “él me mira y yo le miro”. Esto es confianza en su amor.
    ¿Sé pasarme un rato del día en la presencia del Señor. . . ?
     
  2. No hay dificultades insuperables para quien sabe rezar. Rezar es amar, y el amor todo lo encuentra hacedero. La mirada en
    Cristo, porque si nos fiamos de nosotros mismos, entonces viene el hundimiento. El Señor llama a estar con él. Rezar es decidirse a estar sin prisas junto al Señor.
    ¿Qué dificultades encuentro en la oración y cuál puede ser el remedio que debo poner. . . ?