¿Dónde te estás quedando?

1. Para aprender a orar, debes tomar la decisión de seguir a Cristo y pasar tiempo con Él. El primer paso es el más difícil. Después, Jesús mismo (que ya te dio la gracia de querer orar) te echará una mano. Durante la oración íntima con Cristo, no nos buscamos a nosotros mismos, sino que buscamos honrar al Señor. Quien busca su propia satisfacción no aprende a tener una relación íntima con Jesús.

¿Qué te impide tener una relación íntima con Cristo?