Danos siempre este pan

Les dijo Jesús: “El pan de Dios es el que bajó del cielo y da la vida al mundo”. Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre ese pan”.(Jn 6, 32 s.)

La siguiente meditación es proporcionada por Miles Christi:

  1. Jesucristo es el redentor que ha venido al mundo para morir por nuestra salvación. Su cuerpo es la víctima del sacrificio.
    Muriendo Jesucristo da la vida al mundo. Nosotros participamos de esta vida divina, sobre todo cuando comulgamos. Cristo es, pues, “el pan de Dios”. Escuchar a Cristo y comulgarle es vivir de él, en él y para él.
    ¿Es mi vida eucarística fervorosa?
     
  2. Hablar con Cristo es exponerle nuestros deseos. Quien tiene un tesoro piensa siempre en él y desea estar cerca de él. “Donde está vuestro tesoro allí está vuestro corazón”. Desea a Cristo quien le ama. Desea estar con Cristo quien lo valora por encima de todo. Otros deseos atrofian el deseo ardiente de unirse a Cristo.
    Mis deseos más hondos, ¿están lejos o cerca del Señor?. . .