“El llamado de Jesús”

El fruto de los Ejercicios de Miles Christi.

Hoy despierto y escribo para ti Señor. Escribo tus palabras para lo alto de tu Gloria.

Tú, lector, léelo, cántalo, así como los cantos que ya se han trazado para la Gloria de Dios: así en la Tierra como en el Cielo.

Te dice Jesús:

En el cielo hay tanta luz, que los ojos que tienes ahora no la pueden ver.

El camino y la senda ya están trazados para ti desde hace mucho tiempo, camina conmigo un paso a la vez, voltea a ver tus pies, pero nunca intentes ver el horizonte de tu senda, mucho menos voltear a ver el camino que has recorrido, confía en mí, que todo está planeado divinamente para ti.

Sé líder de los corazones, se líder y pon mi nombre en alto, ese es tu destino, ora, combate, se fiel como un siervo y la gloria eterna se aproximará cada vez más a ti.

Tus pecados siempre serán perdonados, amansa tu espíritu, quítale la mala hierba, dómalo cual toro en el establo, domestícalo, búscame, ora y habla de lo bueno que es el señor.

Respecto al miedo que también predomina y aparece cual ladrón; no te dejes vencer, no declines, aunque el frío llegue y la tempestad reine, mira hacia arriba y verás que yo estaré, no lo dejes, no te rindas, ese es el camino de un guerrero de Dios.

Yo te enseñaré todo lo que necesites, yo te instruiré y te haré firme de corazón. Encontrarás muchas riquezas en este camino. Este camino es lo que ahora necesitas para santificarte.

Lo único que quiero es que no te distraigas en tu servir, no te distraigas, confía en mí y así no sólo tendrás las dos manos que tienes sino cuatro en total.

Déjalo todo por mí, deja lo mundano, abandónate y con el pasar del tiempo te enviaré lo que estaba escrito desde antes de que tú nacieras.

Piensa en la brevedad de la vida, vida que en realidad no es vida, sígueme y carga tu propia cruz y así yo viviré en ti.

Búscame, no te rindas, llámame sin nunca olvidar que yo soy el pan de vida para que así descubras un poco de la verdadera vida que está en el reino de los cielos, la vida eterna.

Si te dejas morir y me sigues, tendrás la inefabilidad de la eternidad, junto a mí, los ángeles y todos los santos.

Llegará por añadidura, llegará a su tiempo, camina y confía en mí, camina para mí y tu espíritu estará conquistado por la Gloria y el fervor.

El pan es un recordatorio, viene de la buena semilla que se la ha sacado provecho, alimentando al que tiene hambre de mí.

La fe es lo que te hace pedir mi cuerpo, busca más tu fe y búscame a mí, piénsame cuando me tengas, piensa por quienes fue entregado mi cuerpo que ahora es el pan de la vida. La sangre, la sangre es lo que falta, mi sangre que salva y sella al alma.

El Espíritu Santo lo comprenderás cuando comprendas cómo actúa sobre tu propio espíritu.

Tú sólo sígueme, ten paz, ten la certeza del camino mientras te lo voy mostrando, no temas que yo estaré contigo, no temas porque el reino de los cielos vendrá pronto, préstame tus manos y pies para tomarte de la mano y caminar juntos, te amo, ante la duda busca mis ojos, en la oscuridad ora y llámame, siempre cuidaré tu espalda porque yo te amo, porque tienes el espíritu para seguirme.

Bendice al que te insulta.

Instrúyete, búscame, aumenta tu espíritu, gobiérnate y en el camino te iré dando las herramientas a su debido tiempo para que obres por las causas que has sido creado.

Que la gracia de Dios esté siempre contigo, no olvides la senda, no olvides el paso.

“¡Tus pensamientos, Dios cuanto me superan, qué impresionante es su conjunto! ¿Pormenorizarlos? Son más que las arenas, nunca terminaré de estar contigo” (Sal 139,17)

 

Por Paloma Barreto

 

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