Meditaciones de Cuaresma – Día 35

Por Miles Christi

Martes  de  la  5ª semana  de  Cuaresma

Día 35   –   Meditación del 23 de Marzo

Se comienza con la Oración para iniciar la meditación, en el librito de Oraciones de Miles Christi  #27.

  1. Entrando en la Quinta Semana de penitencia nos viene bien un consejo de M. Raymond en su extraordinaria novela Tres Monjes Rebeldes: “Nadie ama la penitencia; nadie puede amarla. Y hasta casi diría lo mismo de ciertas formas de oración. Aman al Dios a quien oran, al Dios a quien ofrecen reparación con la penitencia”.
  2. Con ese espíritu, da más ganas de hacer penitencia porque todo se orienta a Dios, no es mero “ejercicio de supervivencia”.
  3. La Primera Lectura narra un episodio ya cercano al final de los cuarenta años de éxodo del Pueblo de Israel por el desierto: Números capítulo 21. Interesa la circunstancia para enfatizar la gravedad del pecado del Pueblo: ya muchísimas veces se habían quejado contra Yahvéh, y siempre con el argumento de no tener comida y bebida.
  4. No nos sorprende si vemos nuestras propias vidas: cómo caemos en los mismos pecados, cómo nos quejamos a Dios en los mismos temas, cómo nos cerramos a ver las muchas bondades de Dios para detenernos en algo pequeño.
  5. Y lo que destaca es la paciencia de Dios, que nuevamente tiene misericordia de Su Pueblo y que si envía castigos son todos los que la pedagogía divina ve útiles para el crecimiento en amor de Su Pueblo. De hecho el Pueblo terminará amando entrañablemente a su Dios a pesar de haber sufrido estos castigos.
  6. El castigo fue el de enviarles serpientes venenosas que los mordían “y murieron muchos”. Yahvéh necesitaba medidas fuertes para corregir a su Pueblo.
  7. Pero, ante el pedido del Pueblo, Yahvéh en seguida lo concedió, no sólo quitó el castigo sino que también otorgó un milagro: ¡bastaría mirar a una Serpiente de Bronce levantada en un palo para quedar curado! A dos semanas de la Pasión ya sabemos a qué refiere…
  8. Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy” (Jn 8,28). Así como se levantó la Serpiente de Bronce curativa, Jesús aquí profetiza cómo su propia elevación permitirá que la luz de Dios sea vista.
  9. Y San Juan Pablo II reflexiona: “¿no es quizá cometido de la Iglesia reflejar la luz de Cristo en cada época de la historia, y hacer resplandecer también su rostro ante las generaciones del nuevo milenio?”

Pensamiento Josefino, 23. José es camino para reflejar la luz de Cristo que se levanta en el Calvario. Él es parte necesaria de este plan de Salvación. En nosotros, también el Esposo de María es parte necesaria para llegar a Cristo.

Se cierra con la Oración para terminar la meditación, en el librito de Oraciones de Miles Christi # 28.

Gracias Miles Christi