Meditaciones de Cuaresma – Día 26

Por Miles Christi

Cuarto Domingo de Cuaresma

Día 26   –   Meditación del 14 de Marzo

Se comienza con la Oración para iniciar la meditación, en el librito de Oraciones de Miles Christi #27.

  1. Lætáre, Ierúsalem, et convéntum fácite, omnes qui dilígitis eam” así inicia la Misa de hoy en su original latino; es su Antífona de Entrada. Tradicionalmente éste es el Domingo llamado Lætáre, es decir, alégrate, porque inicia con este versículo inspirado en Isaías 66,10-11: “Alégrate, Jerusalén, y que se reúnan cuantos la aman. Compartan su alegría los que estaban tristes, vengan a saciarse con su felicidad”.
  2. La misma Oración Colecta es como que explica el motivo de la alegría, al enfatizar la cercanía de “las próximas fiestas de la Pascua”. Nos alegramos anticipando las fiestas, los dones de la Pascua de Cristo. Que ya faltan pocos días y ése es muy gran motivo de alegría para el que lleva fielmente su Cuaresma.
  3. Quien es religioso, quien vive en su vida diaria los misterios de la liturgia, pues palpita con ella. En este caso tiene motivos de verdadera alegría: se acerca el Paso a la Vida.
  4. Y la liturgia lo muestra con casulla rosa, flores, música tocada ya no tan sólo para sostener el canto. ¡Detalles de alegría!
  5. Ésa es la fe católica. La alegría, la felicidad no queda en una reflexión interior sino que tiene expresión externa. ¡Se podría tocar hoy hasta la Tocata y Fuga en Re Menor de Bach!
  6. Lo amerita también el anuncio de Jesús a Nicodemo en el Evangelio: “así como levantó Moisés la Serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna” (Jn 3,14-15). Es el corazón de la meditación del día: ¡nos gozamos en la levantada de Cristo, es decir, en su Cuerpo Resucitado!
  7. Que es una Resurrección que no queda en mera alegría estética de verificar que el Hijo del hombre ya no sufre pues ya tiene un cuerpo glorificado. No. Cristo resucitó, es decir, ¡es principio de mi propia resurrección!
  8. Pero la lectura de hoy ofrece también un motivo “de preocupación”. Es que Jesús afirma con mucha claridad que hay condenación, es decir, que hay infierno. Y presenta los caminos que llevan a la condenación: “por no haber creído en el Hijo único de Dios… porque prefirieron las tinieblas a la luz… porque sus obras eran malas” (Jn 3,18.19). Es el drama de la vida. ¡Meditemos!

Pensamiento Josefino, 14. José es como otro Nicodemo. De un modo u otro él habrá tenido una percepción de la Resurrección de Cristo, pero él siempre opta por la vía del silencio, prudencia, desaparición: no tendrá la gracia de ver a su hijo adoptivo resucitado, no tendrá el premio divino de ver el rostro de su Esposa transformado de Pasión en Gloria. Como José, no veremos físicamente el Cuerpo glorioso de Cristo en Pascua, pero ¡creamos, como él!

Se cierra con la Oración para terminar la meditación, en el librito de Oraciones de Miles Christi # 28.

Gracias Miles Christi!