Meditaciones de Cuaresma – Día 24

Por Miles Christi

Viernes  de  la  3ª semana de Cuaresma

Día 24   –   Meditación del 12 de Marzo

Se comienza con la Oración para iniciar la meditación, en el librito de Oraciones de Miles Christi #27.

  1. Vuelve, Israel, al Señor tu Dios” (Os 14,2). El profeta Oseas nos resume nuestro programa cuaresmal. Todo se concentra en una conversión. Invitados somos a que sea definitiva, a que verdaderamente aprovechemos este tiempo “favorable”. Ya, ¡volvamos!
  2. Pagaremos con nuestra confesión” (Os 14,3). Si bien no está explícitamente hablando sobre el Sacramento, Cristo nos enseñará que ese es el camino: la reconciliación genuina con Dios se hace a través del Sacramento de la Confesión. ¿Cada cuánto me confieso? Seamos regulares en dicha práctica.
  3. Así es, quien ha llevado una buena Cuaresma, con buenos propósitos y oración, está listo para aprovechar las gracias sacramentales de las Confesiones.
  4. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mc 12,30). Nada en mí puede excluirse en el servicio de Dios. ¿Qué gano si no le doy todo? ¿Qué espero para darle todo?
  5. El Poverello de Asís nos invita: “Amemos a Dios y adorémoslo con corazón sencillo y espíritu puro, que eso busca Él por encima de todo”. Y San Felipe Neri: “¿Cómo es posible que alguien que ama a Dios pueda amar algo fuera de Él?
  6. “El alma que ama a Dios de veras no deja por pereza de hacer lo que pueda para encontrar al Hijo de Dios” (San Juan de la Cruz).
  7. El escriba fue elogiado por Jesús: “no estás lejos del Reino de Dios” (Mc 12,34): me gustaría ser ese escriba. Obtener el Reino de Dios debería ser mi única preocupación en la tierra. Para eso, como el caso del escriba, mi amor al prójimo debería ser signo de nuestro verdadero amor a Dios.
  8. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas” (Mc 12,34). El Evangelio termina con esa afirmación muy misteriosa. Jesús, por un lado, despierta cercanía y atrae a niños y a muchedumbres. Pero por otro, suscita un profundo espíritu de respeto, miramiento, omnisciencia; lleva a que ante Él incluso escribas y fariseos queden boquiabiertos. Ese respeto nos lleva a callar ante lo que reconocemos como sublime, a aceptar una doctrina verdaderamente

Pensamiento Josefino, 12. No sólo los fariseos, sino también José aprendió a no preguntar de más a su propio Hijo. José prudentísimo. Nos enseña así a ser prudentes, a no querer saber más en lo que no somos llamados a saber. José, concédeme tu prudencia para que en mi vida diaria imite tu reserva, aprenda a no hablar de más, a no indagar lo que no me corresponde.

Se cierra con la Oración para terminar la meditación, en el librito de Oraciones de Miles Christi # 28.

Gracias Miles Christi!