Meditaciones de Cuaresma – Día 2

Jueves después de Ceniza

Día 2   –   Meditación del 18 de Febrero

Se comienza con la Oración para iniciar la meditación, en el librito de Oraciones #27.

  1. “En tiempo favorable te escucharé” (Is 49,8). La Cuaresma es una invitación a la renovación a la vocación a la santidad. Una oportunidad que me regala el Señor para dejar mi Egipto de pecado e iniciar mis 40 días hacia mi Tierra Prometida. ¿Estoy motivado para hacer este cambio?
  2. La Oración Colecta recuerda que nuestros propósitos cuaresmales serán posibles si dejamos que secunden la gracia de Dios. Que cuenta con nosotros. El balance lo señala San Ignacio de Loyola: “Confía tanto en Dios como si todo el éxito de las cosas dependiera de Él y nada de ti; y aplica sin embargo todo el esfuerzo a estas cosas como si las fueses a hacer tú solo y Dios nada” (San Ignacio).
  3. “Maióre tuo múnere”, mayores son Tus dones –canta el himno de Laudes–, que superan lo que el fruto de nuestra penitencia alcanza. No se deja ganar en generosidad mi Señor.
  4. La lectura del Deuteronomio nos motiva a ser fieles recordándonos las consecuencias de nuestros actos: “Si .. vivirás (…) Pero si te dejas arrastrar… perecerás” (16-18).
  5. Meditar es rezar y rezar es pedir: ¿qué? Que las cenizas que hoy ya no están presentes como el día de ayer más expresen lo que ya hoy quiero que quede como ceniza: mis faltas y pecados. Señor, ¡ayúdame a que como ceniza quede todo lo que no te agrada!
  6. Pero no perdamos la paz. El Salmo Responsorial nos dice cómo: “El Señor protege el camino del justo” (Sal 1,6).
  7. En el Evangelio Jesús anuncia a sus discípulos cómo terminarán sus días. ¡Qué dominio de sí tiene el Señor ante su futuro! Nos enseña a dejar de lado angustias, que en nuestro tiempo son tan comunes. Solemos desesperarnos, perder la tranquilidad del alma. Jesús, en Ti confío: toma mi vida y dame tu paz.
  8. Los Evangelios del tiempo de Cuaresma, en sus primeras semanas, toman lecturas en las que Jesús nos presenta unos retos espirituales, que nos animan en esta vía cuaresmal. Hoy nos invita a la abnegación. Es clave en el discípulo. Es saber concretar mi santidad en lo pequeño. Es probar a Jesús que mi deseo de santidad llega a lo pequeño.
  9. Jesús ya llevaba la Cruz antes de que Pilato lo sentenciase. Por eso a sus discípulos desde sus inicios en Galilea los prepara a esa vida de Cruz enseñándoles que sin cruz no hay vida dado que Él no se entiende sin la Cruz. Por tanto, pidamos tener mejor espíritu para llevar mi cruz recordando que no es más que una pequeña astilla de la Cruz de Jesús.
  10. ¿De qué me sirve tener todo en el mundo sin Jesús?

Se cierra con la Oración para terminar la meditación, en el librito de Oraciones # 28.