Introducción a la meditación del Evangelio

Cómo puedes usar estas meditaciones

Para la reflexión ocasional

Puedes usar estas reflexiones como pensamientos espirituales cortos para reflexionar ocasionalmente sobre las verdades de nuestra Fe. O puedes leerlos cuando visites a nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, guardado en elecnáculo de tab de una iglesia.

Para la meditación

También puede usarlos regularmente, todos los días si es posible. Sería genial si pudieras dedicar tal vez diez minutos más o menos para estar en silencio en tu habitación. Después de leer uno de los pasajes del Evangelio que se presentan a continuación, reflexione, medite lentamente y hable con nuestro Señor, usando las breves reflexiones que aparecen debajo de cada texto de las Escrituras, para ayudarlo a profundizar en su comprensión de la Palabra de Dios.

Cómo meditar usando estos textos

Aquí hay una manera sencilla de meditare usando estos pasajes del Evangelio:

“Meditar” es hablar con Dios de una manera amistosa. Es una gran manera de orar, que te ayudará a crecer espiritualmente. Por eso siempre ha sido muy recomendable por la Iglesia y por los santos. A través de la meditación, pudieron vivir una vida de amor y gran cercanía a Dios. Aprovecha esta oportunidad para aprender a hacerlo bien.

No se trata de orar o repetir “fórmulas escritas”, ya sea que las leas o las conozcas de memoria, sino de hablar con Dios, comenzando con una lenta reflexión sobre un texto de las Escrituras.

Dónde hacerlo. En un lugar donde haya silencio y en el mejor momento de tu día (si es posible, por la mañana). De esa manera, estarás lo suficientemente tranquilo como para alcanzar el nivel necesario de recogimiento. Es preferible arrodillarse. Si bien no es estrictamente necesario, hacer la meditación ante el Santísimo Sacramento te ayudará a estar más atento.

 Cuánto tiempo. Debe intentar reflexionar sobre estos textos durante unos 10 minutos a la vez, sin interrupción. Durante esos minutos, hay que intentar estar muy atentos. Estos textos a continuación incluyen no solo un pasaje de las Escrituras, sino también una simple reflexión que te ayudará a meditar más y aprender a orar con los Evangelios.

La Regla de Oro: el camino más simple hacia la oración es hacerlo. Y no dejes de hacerlo, lo entiendas o no, te apetezca o no. Habrá días en los que será difícil concentrarse, y parecerá que estás perdiendo el tiempo. ¡No te desanimes! Dios, igualmente, te oye y te espera. Esos días son una verdadera prueba de tu amor por Dios. Ten paciencia y analiza tus dificultades con tu Director Espiritual.

Una forma práctica y sencilla de hacer tu meditación

Comience con el “Prayer antes de la meditación personal” (página # 30, del libro de Oraciones), ponte en la presencia de Dios, y considera cómo el Señor te ve y te escucha. Luego, durante 10 minutos, siga estos tres pasos:

  • Lee algunas líneas o párrafos del texto para meditar lentamente y haz una pausa en la idea más significativa para ti.
  • Reflejar. Trata de entenderlo mejor. Reléelo si es necesario, tratando de grabar esa idea en tu mente y, sobre todo, en tu corazón, considerando cómo la aplicarás a tu vida.
  • Habla con Dios acerca de esa idea, tal como un amigo hablaría con otro. Pídele gracias, tanto para ti como para tu prójimo; agradécele por los muchos dones que él constantemente te da, alábalo por las grandes cosas que ha hecho en el mundo; adoradlo como vuestro Creador y Señor; dile que lo amas con todo tu corazón. Escucha lo que Él te dice sobre el tema en el que estás meditando: por ejemplo, si estás editando sobre el pecado, pide tristeza y arrepentimiento por los pecados que has cometido. Cuanto más íntimo y afectuoso sea el diálogo con Dios, mejor será tu meditación .                 

Cierre sus 10 minutos haciendo una simple resolución que se realizará ese mismo día. La meditación será buena si realmente te ayuda a mejorar tu vida cristiana. Finalmente, diga atentamente la “Oración después de la meditación personal” (página # 30 en el libro de oraciones).

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